Muchas veces se nos dice que si soñamos lo suficientemente
fuerte y trabajamos tan duro como podamos seremos capaces de conseguir lo que
queramos, que al final todo el mundo consigue lo que se merece. Pero es evidente
que esto no es así, a veces sin una serie de cualidades es sencillamente
imposible lograr el objetivo, ya sea lograr una Superbowl, conseguir un título
universitario o a la mujer de tus sueños. Un seiscientos puede llegar hasta un
punto de evolución y puede mejorar en muchísimas áreas, pero jamás podrá ganar
las quinientas millas de Indianápolis. Por mucho que mejore su carrocería, si el motor es el que es, acabará destrozando no solo el
motor sino también la carrocería, y finalmente el coche será un despojo que no
tiene ningún alma, por muy bueno que sea el piloto y mucho que haya trabajado en conseguirlo.